Un programa informático bautizado como NEIL funciona
las 24 horas al día en la Universidad Carnegie Mellon, en Estados
Unidos, buscando imágenes en Internet. El sistema se esfuerza en
entenderlas por sí mismo, identificándolas o haciendo asociaciones.
Así, a medida que construye una creciente base de datos visual,
adquiere lo más parecido al sentido común humano.
El sistema identifica y asocia 1.500 objetos y 1.200
escenas en poco más de cuatro meses.
NEIL aprovecha los últimos avances en visión
artificial, subcampo de la IA que permite a los programas de
ordenador identificar y etiquetar objetos en las imágenes. En este
caso se usa para caracterizar escenas y reconocer atributos como los
colores, las formas, la iluminación o los materiales; todo ello con
un mínimo de supervisión humana. Los datos generados aumentan aún
más la capacidad de las computadoras para comprender el mundo
visual.
Al mismo tiempo, el programa descubre poco a poco
asociaciones y conexiones entre los objetos, como que los coches
suelen estar en la carretera, que los edificios tienden a ser
verticales o que los patos son similares a los gansos. Así, mientras
por referencias textuales podría parecer que el color asociado con
las ovejas es el negro, la gente -y NEIL- saben que por lo general
son de color blanco.





